Cómo el muñeco Labubu muestra el poder del branding chino

Observatorio
Análisis de tendencias de redes sociales
Com Labubu

Lo que alguna vez fue un país obsesionado con Louis Vuitton, Starbucks y Lancôme, hoy encuentra atractivos muñecos elfos llamados Labubu, té con leche premium hecho en Yunnan y joyería de oro con estética milenaria. El nuevo símbolo del consumo aspiracional en China no viene de París ni de Nueva York, sino de sus propias ciudades. Y no se queda ahí: estas marcas domésticas están comenzando a conquistar también al extranjero.

Pop Mart, la firma detrás de los codiciados muñecos Labubu ha visto dispararse su acción un 180% solo este año. En junio, una edición limitada fue subastada por US$150.000. La locura no es solo local: celebridades como Rihanna y David Beckham han declarado su admiración por estas pequeñas criaturas. Y los artistas del KPop han hecho masiva su marca. Pero Labubu es solo la punta del iceberg.

En un contexto de bajo crecimiento y consumo debilitado, las marcas chinas están prosperando gracias a dos palancas: precio competitivo y orgullo cultural. A medida que los consumidores se vuelven más sensibles al gasto, descubren que no necesitan pagar más por productos extranjeros que pueden ser igual de buenos cuando provienen de marcas nacionales. 

Lo más revelador es que este auge no ocurre en Shanghái o Beijing, sino en las ciudades de segunda y tercera categoría, donde el consumo sigue creciendo. Allí nacieron muchas de estas marcas. 

Durante décadas, las tendencias del retail fluían desde Occidente hacia Oriente. Ahora, parece que la dirección ha comenzado a invertirse. Y no con ostentación, sino con muñecas elfos, tés con historia y cosméticos con alma. China no solo fabrica para el mundo, ahora busca seducirlo.

Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.