Inteligencia artificial y elecciones: entre la amenaza y la oportunidad

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Análisis de tendencias de redes sociales
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En la narrativa global sobre democracia, 2024 quedó marcado como el año en que la inteligencia artificial irrumpió en los procesos electorales. Hubo quienes anunciaron su potencial para arruinar la legitimidad de las urnas y otros que minimizaron su efecto como mera exageración mediática. La realidad, según estudio del International Panel on the Information Environment, que incluyó a Chile, la IA no destruyó elecciones, pero sí se convirtió en un actor central en la producción y distribución de información política.

Los datos son contundentes: más del 80% de los países con comicios en 2024 registraron usos de IA vinculados a la contienda. El 90% de esos casos correspondió a creación de contenido -desde audios falsos hasta avatares digitales y mensajes de políticos fallecidos-. El fenómeno fue transversal: de Bangladesh a Francia, de Brasil al Reino Unido.

La manipulación se adaptó a contextos locales, explotando prejuicios preexistentes. En India, Indonesia o México, por ejemplo, se fabricaron imágenes difamatorias de candidatas mujeres, reforzando estereotipos misóginos.

La internacionalización del engaño también ganó terreno. En África y Asia circularon videos donde Donald Trump o Joe Biden aparecían apoyando partidos locales, un uso que mezcla lo absurdo con lo inquietante: líderes globales opinando sobre agricultura africana o disputas regionales ficticias.
No todo fue distópico. Algunos candidatos exploraron usos legítimos: Narendra Modi utilizó IA para traducir discursos a más de cien idiomas, mientras en Tokio un independiente creó un avatar capaz de responder miles de preguntas ciudadanas.

Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.