Cómo la música conquista TikTok

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Análisis de tendencias de redes sociales
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En la industria musical, las viejas reglas se evaporan al ritmo del scroll. Durante años, las discográficas invirtieron fortunas en pagar a los grandes creadores de TikTok para que incluyeran canciones en sus videos. El retorno fue decreciente, audiencias fragmentadas y una saturación imposible de sortear. La respuesta ha sido ingeniosa y subterránea, el auge de las burner pages y el volume posting. Es decir, manejar miles de cuentas pequeñas para inundar el algoritmo desde abajo.

Los usuarios lo llaman “flooding” o, con ironía, “la Gran Guerra de los Memes de 2025”. Su lógica es sencilla: por qué depender de un influencer caro si cualquier cuenta anónima, incluso con veinte seguidores, puede producir un video viral. Y parece ser cierto. Firmas como Warner Records o startups como Chaotic Good y Floodify ya despliegan enormes cantidades de perfiles temáticos que sincronizan canciones en el fondo de publicaciones aparentemente inocuas. La repetición hace el trabajo, cuanto más se expone al usuario a un tema, es mayor la probabilidad de que lo perciba como familiar y atractivo.

El método responde a un cambio estructural. “Hace cinco años TikTok tenía una cultura monolítica, hoy está atomizada”, explica Federico Morris, ejecutivo de Range Media Partners a la revista Billboard. La presión por “romper” una canción llevó primero al uso de microinfluencers y, finalmente, a la proliferación de estas páginas desechables. Floodify, por ejemplo, llegó a manejar 7.000 cuentas antes de perderlas en un error técnico.

Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.