“La paradoja central de los electorados no es ideológica, sino atencional”, concluye un estudio de la agenda SSRS y CNN. La investigación se centra en el nivel de interés por las noticias de cada una de ellas. Y muestra cómo la política las conecta. “Esta división no solo condiciona las percepciones sobre los partidos y la democracia, sino que también influye silenciosamente en los resultados electorales”, dice el estudio.
El tercio más atento -32% de los encuestados- consume noticias con devoción casi ritual. Son los ultrainformados. Los que siguen debates, comparten análisis y votan religiosamente. En su mayoría son hombres mayores de 65 años, con estudios universitarios y altos ingresos.Para este segmento, la política es personal y urgente.
En el otro extremo están quienes prestan escasa o nula atención, a menudo por razones estructurales más que ideológicas. Son más jóvenes, con menor nivel educativo y menor ingreso. No es apática por naturaleza; simplemente tiene prioridades distintas.
Este segmento, históricamente menos propenso a votar, fue decisivo en la reelección de Donald Trump en 2024. “La paradoja es clara: quienes menos confían en el sistema son, en ocasiones, quienes lo redefinen en las urnas”, dice la investigación.
Entre ambos extremos se ubica un 31% que sigue las noticias principales, pero evita la sobrecarga informativa. Este grupo intermedio podría parecer tibio, pero en realidad es el nuevo centro de gravedad política: menos dogmático, más volátil y difícil de predecir.
La segmentación por atención ofrece una lente más precisa que los viejos ejes izquierda-derecha. El verdadero abismo no es ideológico. Para la clase política, este mapa representa un dilema. ¿Cómo movilizar a quienes desconfían del sistema? ¿Qué ocurre cuando una democracia es interpretada de manera tan distinta por quienes votan religiosamente y quienes lo hacen solo cuando algo les duele?
Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.

