La irrupción de la inteligencia artificial en la industria musical ha pasado a ser un fenómeno masivo que preocupa tanto a artistas como a plataformas de streaming. La semana pasada Deezer, competencia de Spotify anunció que el 44% de los archivos de música en su plataformas, eran creados por IA. Algo que está ocurriendo en todas las industrias. Desde que se creó ChatGPT los lanzamientos de libros en Amazon se duplicaron.
Con el lanzamiento de Suno en diciembre de 2023 y Udio en abril de 2024, plataformas que permiten generar composiciones completas con un simple texto, las nuevas composiciones explotaron. Los populares rap creados por usuarios iraníes para burlarse de Donald Trump, usan ambas herramientas. Desde entonces, la música sintética no ha parado de crecer: Deezer reportó que en septiembre de 2025 el 28% de las subidas eran completamente generadas por IA, cifra que escaló hasta el 44% a principios de 2026, con más de 75.000 canciones diarias. Spotify, por su parte, eliminó más de 75 millones de pistas de IA sólo en un año.
Hasta ahora, las plataformas de música han buscado etiquetar y eliminar el contenido generado por IA. Deezer incluso desmonetizó el 85% de sus reproducciones. Qobuz siguió sus pasos con una carta de principios que declara que “el corazón de Qobuz es y seguirá siendo humano”. Apple Music exige etiquetas de transparencia, aunque con una debilidad evidente: el sistema se basa en la autodeclaración y no cuenta con mecanismos claros de sanción. Spotify optó por créditos de IA opcionales y el sello Verified by Spotify para garantizar que hay un humano detrás de cada perfil de artista, aunque admite que no funciona muy bien.
Ipsos realizó un estudio en Estados Unidos, que señaló que 51% de los encuestados cree que la IA generará música de menor calidad. Una encuesta de The Hollywood Reporter reveló que el 66% de las personas nunca escucha a sabiendas música generada por IA, y que el 52% ni siquiera querría escuchar a su artista favorito si supiera que usó IA.
Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.

