Infancia 2.0: crecer bajo el reino de la inteligencia artificial

Observatorio
Análisis de tendencias de redes sociales
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Se ha desatado una preocupación por el uso de los celulares en los colegios a nivel global. En Chile ya hay un proyecto de ley en el Congreso. Australia ha ido más allá y ha bloqueado las RRSS para los niños y adolescentes menores de 16 años. Todas las escuelas de Brasil dejaron de usar teléfonos en febrero pasado. Las primeras investigaciones muestran un aumento en los resultados de los exámenes y una disminución de los conflictos y los problemas de disciplina.

Pero las preocupaciones comenzaron a centrarse en la IA.  Un mundo que se describe como “una en la que los juguetes hablan, los tutores nunca se cansan y los mundos digitales se amoldan con precisión quirúrgica a los deseos de cada niño”. Según el análisis de The Economist, la inteligencia artificial promete democratizar un tipo de crianza antes reservada a élites: educación personalizada, entretenimiento a medida y acompañamiento constante. Pero esa abundancia digital llega con costos difíciles de anticipar.

Las RRSS y el uso de los celulares también tuvieron un momento que no eran sólo críticas. una revolución para conectar personas globalmente, permitiendo mantener contacto sin importar la distancia, compartir información al instante, crear comunidades, dar voz a individuos, y facilitar el acceso al conocimiento. Todo eso se diluyó.

Las advertencias sobre la IA se acumulan. De entrada, esta tecnología puede moldear preferencias y visiones del mundo en una etapa en la que la mente es una esponja. Un algoritmo que refuerza obsesiones —fútbol, princesas, dinosaurios— puede cercar la curiosidad y reducir la exposición a lo inesperado. Al mismo tiempo, los “compañeros digitales”, siempre complacientes, amenazan con formar generaciones poco entrenadas en habilidades esenciales para la vida adulta: la tolerancia a la frustración, el disenso y la negociación.

Las tendencias demográficas y laborales agravan la preocupación. Menos hermanos, más interacciones mediadas por pantallas y empleos crecientemente remotos podrían llevar a infancias altamente personalizadas, pero también profundamente solitarias.

Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.