“En el 1er trimestre, los ejecutivos del 44% de las empresas del S&P 500 hablaron sobre la IA en las presentaciones de resultados (…) pero la Oficina del Censo de EEUU revela que solo el 10% de las empresas la utilizan de forma significativa”, dice un artículo de The Economist. Por eso es tan interesante, el quinto informe de McKinsey Technology Trends Outlook 2025, que revisa las 13 tecnologías más disruptivas.
“Pocas veces el mapa de innovación global ha estado tan tensionado por fuerzas convergentes: un auge imparable de la inteligencia artificial”, dice el informe. “Desafíos de escalabilidad infraestructural, y una creciente fragmentación geopolítica”. Pero la estrella indiscutida entre las 13 tecnologías estudiadas es la inteligencia artificial.
El concepto más disruptivo, según McKinsey, es el de agentic AI, una evolución que combina la potencia de los modelos fundacionales con capacidad de acción autónoma. Se trata de “trabajadores virtuales” que planifican y ejecutan flujos de trabajo multietapas sin supervisión humana directa. Aunque aún representa una fracción pequeña en inversión, su tasa de crecimiento es explosiva.
En paralelo, tecnologías como la computación cuántica, la bioingeniería y la movilidad autónoma continúan su marcha. La primera aún está en fase exploratoria, con avances relevantes en criptografía. La segunda promete una revolución en edición genética y terapias de precisión. La tercera, retomó su impulso en 2024. En suma, el 2025 no es un año más. Es un punto de inflexión.
Análisis de actualidad realizado por Comsulting, expertos en comunicación estratégica y gestión de crisis.

